Fan Fiction: C.S.I.

Thursday, August 03, 2006

0.2 Éste no es mi día

De pronto abrí los ojos. Eran las 11:34 de la mañana del día siguiente de haber llegado a la ciudad, y me había quedado dormida encima de una cama polvorienta y sin taparme y para colmo tuve un sueño que iba de maravilla pero fue cortado por la estridente bocina de un loco. –Ojalá y todo resulte tan fácil- pensé acordándome del sueño, con un hilo de baba saliendo por mi boca. - Que diablos, si no me levanto ahora pasaré raja todo el día - dije en voz baja mientras trataba de levantarme.

Una vez en la ducha, traté de relajarme y planear el día, pero un jabón rebelde se metió en mi ojo y me hizo llorar por horas. –Éste no es mi día- pensé mientras me vestía, sin saber lo que vendría después.

Salí relajadamente a la calle, necesitaba conocer un poco más el lugar antes de lanzarme a la vida. Y aun que me seguía llorando el ojo a causa del jabón asesino, y la cabeza me dolía por la mala noche anterior, tenía bastante buen humor para pasar el día.

Caminé por horas, no tenía idea donde estaba metida, pero todo era tan agradable que donde estaba era lo menos importante, y al parecer el paseo me hizo olvidarme de todo por que ni hambre me dio.

Ya en la tarde, tipo 15 o 16 horas, pasé a un bar a beber una copa. No acostumbro a beber muy a menudo, pero debía celebrar como Dios manda la llegada a mi nuevo mundo. Entré al lugar, no era muy elegante que digamos pero no era un antro de perdición tampoco. Estaba vacío, ni un alma penando en el lugar ni siquiera el dueño. Para mi sorpresa había un piano, sobre un escenario ovalado en medio del lugar. Me acerqué lentamente, subí al escenario y me senté en el banquillo frente al piano. Palpé las teclas con las yemas de mis dedos, sintiendo el frío y suavidad de su piel de madera. Cuando iba a tocar la primera tecla entra el dueño del lugar por una puerta junto al bar, limpiando un baso con un paño blanco.
-Está cerrado- me dijo sin mirarme y con una voz dura.
-Lo siento, no vi el letrero de cerrado, por eso entré – le respondí un poco asustada, la voz del hombre me había hecho pegar un salto aun que su aspecto no era para nada temible.
-Debí haberlo olvidado- dijo el hombre mirando a la puerta pensativo y cambiando el tono a mas suave, y luego continuó.
-¿Tocas?-
-Claro, de todo – respondí mas alegre.
-Bueno, toca algo si quieres y si puedes sacarle sonido a ese viejo piano. No se ha usado mucho, las visitas a este lugar han disminuido últimamente- me dijo mirándome y con una sonrisa.

Como si me hubieran puesto una inyección, me senté de nuevo en el banquillo y comencé a tocar. De pronto todo el lugar quedó inundado de música, “Love of my life” de Queen fue la canción elegida. El sonido retumbaba en mis oídos al igual que mi corazón comenzó a latir muy fuerte, la canción había llegado directo a mis emociones.

Estaba en la cúspide de la canción cuando escuché el sonido de un baso quebrándose, me detuve automáticamente y miré en dirección al dueño. Estaba con las manos arriba y con cara de muy asustado. Iba a levantarme de mi asiento para ir en su ayuda cuando siento algo en mi cabeza, algo duro que me empujaba con fuerza, quise voltear la cabeza pero un ruido me detuvo, algo que nunca eh podido olvidar y aun recuerdo en pesadillas.

Lo que me apuntaba era una pistola semi automática, calibre 9 mm, capacidad de 12 tiros modelo 9000 S, y el sonido era ésta misma cargándose, claro que eso lo supe al tiempo después. El miedo comenzó a apoderarse de mí, empecé a tiritar. El hombre aun apuntándome con la pistola me tomó el peló y lo tiró con fuerza hacia atrás hasta que mi oído quedó a la altura de su boca y dijo con calma y una deliciosa maldad.
-Si te mueves o gritas, te vuelo la cabeza-.

Como nunca eh seguido mucho las órdenes lancé un golpe con mi mano derecha por sobre mi cuello, le llegó de lleno en la mejilla. Logré soltarme de su yugo y corrí en dirección al cantinero, antes de poder avanzar siquiera unos metros había vuelto a estas sujeta por el mismo tipo, ésta vez me tomó por la cintura y volvió la pistola a mi cabeza. Comenzó a reírse de una manera cruel y detestable mientras bajaba de a poco la mano que tenía en mi estómago. Lancé un nuevo golpe pero éste fue esquivado y con una gran brusquedad me golpeó en un brazo y me tiró al suelo con todas sus fuerzas. Di a parar a 6 metros de donde estaba, arrastrado conmigo mesas y sillas que cayeron sobre mí.

Una balacera comenzó en ese momento, tan terrible que solo atiné a cerrar los ojos y llorar con fuerza. Escuchaba muchos golpes cerca de mi y astillas de las mesas volaban por sobre mi cara hasta que se produjo un silencio. Nadie decía o hacía nada, solo un silencio sepulcral por al menos 30 segundos. Después el tipo, junto con otro que no había visto antes, comenzaron a gritarle al dueño del lugar amenazándole. Le ordenaron que les diera todo lo de valor que poseyera, pero el dueño del bar era tan terco como yo, aun que con un poco más de recursos. Mientras les daba el dinero de la caja registradora marcó al 911. Para su mala suerte, el tipo que en todo momento le apuntaba a la cabeza, se dio cuenta y sin ninguna piedad disparó. Al escuchar el disparo abrí los ojos muy grandes, aun tirada en el suelo. Miré a mi alrededor solo con los ojos, temblando y sin moverme. Hubo silencio otra vez, pero esta vez duró poco, uno de los ladrones dijo algo como “mátala o nos puede delatar” y el otro al escuchar esto disparó en mi dirección. Con los ojos muy abiertos me quedé mirando al techo mientras disparaba, hasta que un dolor agudo me hizo estremecer. A los segundos después perdí la conciencia.

Un olor fuerte me hizo despertar, un paramédico tenía un algodón con alcohol bajo mi nariz. Intenté levantarme pero me dolía la cabeza.
-Quédate quieta, sufriste un asalto y tienes una herida en el brazo, pero no es profunda, la bala solo te rozó, tuviste suerte- me dijo el paramédico tratando de calmarme.
-¿Qué pa… que pasó con el señor…?-
-No estaba vivo cuando llegamos, tenía un disparo en la cabeza- respondió seco.


-¡Por fin! ¿Que me tienes para hoy, Grissom?- preguntó Catherine con ánimo. Las conversaciones cesaron.
-Tú, Sara y Warrick irán al Hotel Flamingo, hubo un asesinato, allá les darán los detalles- Respondió Gil leyendo los papelitos con los datos de los casos.
-Nicky y yo iremos a la avenida Reno, asalto con dos victimas, una fatal y la otra herida- continuó entregando un papel a Nick y otro a Cath, mientras todos se paraban del rededor de una gran mesa. Sara bebió un sorbo de café mientras se ponía una chaqueta oscura. Warrick iba a tomar unas llaves de la mesa.
-Yo manejo- anunció Catherine adelantándose. Todos se despidieron y fueron a sus respectivos casos.


Después de unos minutos pude ponerme de pie y caminar hasta la ambulancia estacionada. Ahí me senté y me revisaron el brazo derecho en el que tenia la herida mientras sostenía con la puerta del vehículo una bolsa de hielo sobre mi cabeza . Me revisaron el otro brazo y al parecer estaba peor, lo tenía quebrado producto de la caída. –Tendrán que ponerte yeso en este brazo, pero el otro no está tan malo, solo harán falta unos puntos y…- me decía otra paramédico a la que no puse atención, no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado y que si el ladrón hubiera tenido mejor puntería ahora estaría muerta, también pensé en aquel amable hombre que no corrió mi misma suerte. Esos pensamientos me asustaron y lloré en silecio, tan solo para darme el gusto de desahogarme sin escándalo.

Al rato después llegó frente a mí un policía de unos 40 y algo, de aspecto simpático y relajado.
-Hola, mi nombre es Jim Brass, Policía de Las Vegas, necesito hacerte unas preguntas antes de que vallas al hospital, solo tardaré unos minutos- me habló calmado. Reaccionando tardíamente con cara de pena muerta contesté.
–No se preocupe, no tenía planeado irme a ningún lado hasta hablar con ustedes-. Intenté sonreír y continué – Mi nombre es Victoria, Victoria Bale -. Hablamos por un buen rato y le conté todo lo que había pasado con lujo de detalles.


-Brass ¿Qué hay? – Saludó Grissom.
-Hola Gil. La escena está igual, nadie tocó nada aparte de los paramédicos que atendieron a una de las víctimas- Respondió Jim, y continuó -No tiene heridas grabes, solo varios hematomas, rozón de una bala en el brazo derecho y quebrado el izquierdo, es lo mas visible. Tiene buen ánimo-.
-Ok, gracias Jim- respondió Gil comenzando a caminar para procesar la escena.
- Grissom, la chica preguntó por ti… te está esperando- le detuvo el detective. Gil se giró poniendo una cara extrañada levantando una ceja.
-Adelántate Nick, voy en un minuto- le anuncia su supervisor.
-Está bien, comenzaré a procesar en seguida- le responde éste igual de intrigado.


-Hola, yo soy Gil Grissom. Brass me dijo que querías hablar conmigo- me hablo un hombre maduro, de aspecto sencillo y amable, ojos claros y profundos.
-Es tal como lo imaginaba, Sr. Grissom- le respondí con una sonrisa y un poco más valiente que en el sueño. –Solo que no pensé que podría ser en estas circunstancias- Lo observé unos segundos, fijándome en los rasgos de su cara, en sus ojos atrayentes. -Fui alumna de un viejo amigo suyo, Carlos Bladel, en Santiago de Chile. Yo soy a quien él envió- continué.


Antes de entrar en la escena del crimen, Nick se volteó a mirar a Grissom. Pensó en que tendría que ver con la víctima del asalto, sobretodo, que tenía que ver con una chica. Su vida social al igual que su vida en general era un misterio. Los miró largo rato, ella se veía muy tranquila, aun que se notaban los caminos de las lágrimas por su cara. - Es linda, en otra situación, y si no hubiera estado trabajando, me habría acercado a conocerla – pensó.


-Necesitas que te vea un médico- me dijo Grissom después de una corta charla.
-No es necesario, no tengo nada, estoy segura – le respondía haciéndome la valiente.
-¿Segura que estas bien?- me volvió a interrogar inconforme con mi respuesta.
-Es primera vez que me apuntan con una pistola cargada en la cabeza…éste no es mi día…- dije pensando en voz alta y mirando nada.

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