Fan Fiction: C.S.I.

Friday, July 28, 2006

0.1 Desde el Fondo

Todo comenzó con mi llegada a USA. Era primera vez que salía de mi país, no había practicado el inglés intensivamente. Recién salía de la universidad y ya llegaba a un nuevo mundo y a una nueva vida. Lo simpático de esto, y de mi apellido en especial, es que tengo descendencia inglesa pero ninguno de mis parientes era realmente inglés o americano, todos son nacidos en Chile. Por lo que decidí viajar “por mis raíces” y experimentar con un cambio…a demás de poder ejercer mi recién estrenada profesión.

Al llegar a Las Vegas, me vi sin hogar y sin trabajo. Mis ahorros durarían poco tiempo y tendría que mantenerme de alguna forma.

Busqué en vano el Hotel barato, que me habían recomendado, en donde poder quedarme algunos días, y no digo en vano por los valores, si no por que no ubicaba ni una sola calle después de salir del aeropuerto. Pregunte a la gente que caminaba por el lugar, algunos muy ocupados para detenerse, otros simplemente me ignoraban.

Después de varias horas de caminar sin sentido, decidí parar por un pequeño restaurante, desde mi llegada no había comido nada y de eso hacía mas de 7 horas. Entré al lugar y estaba bastante desolado, lo que no me causó molestia alguna. Me senté en una mesa cuadrada y pequeña en un rincón del lugar, desde ahí podía verlo todo. Y aunque generalmente soy extrovertida, esa vez estaba tan asustada, cansada, hambrienta, pobre y preocupada que me sentía la persona más desprotegida del mundo, y me mantuve en el mayor silencio posible. Llamé al camarero con una señal de mi mano izquierda, el cual llegó a los pocos minutos, ordené tan solo un sándwich y un jugo.

Mientras esperaba mi pedido, miré al resto de mis “compañeros de comida”, de entre los cuales pude ver a un chico, bastante guapo por cierto, de unos 30 años, cabello muy corto, piel clara y ojos oscuros. Lo miré largo rato y seguí cada movimiento suyo, al parecer tenía prisa ya que comía con mucha rapidez, de pronto algo tapó mi vista, el camarero traía mi comida. –Gracias- dije cortésmente y moví mi cabeza a un lado tratando de buscar el mejor ángulo para seguir mirando al chico que me tenia tan intrigada. Para mi mala suerte, en cuanto el camarero se fue, el chico terminó de comer y se paró de la mesa para pagar lo consumido, de todas formas lo seguí con la mirada y lo vi salir del lugar mientras se acomodaba la tira del bolso negro que se cruzaba por el pecho. –Algún día lo volveré a ver, estoy segura- Pensé para mis adentros- esta ciudad puede ser grande, pero el mundo es pequeño y da muchas vueltas- continué tratando de darme esperanzas mientras tomaba el emparedado en mis manos.

Ya eran las 7:30 de la tarde y aun no encontraba el bendito Hotel, así que opté por mi última opción, no quedaba otra que tomar un taxi. Me subí al primero que encontré, acomodé mis cosas y le indiqué al chofer.

- Al Hotel Mai por favor-

- Como usted diga señorita- me respondió mientras avanzábamos. Yo estaba fascinada mirando el panorama exterior, ahora comprendía como “Las Vegas” era visible desde el espacio exterior. Empezaba a oscurecer por lo que no pude leer bien el nombre de las calles para memorizarlas.

Al llegar al Hotel, perdí una habitación, la más barata, y subí las escaleras como pude con mis dos maletas, un bolso y mi mochila de mano. Al llegar a la habitación, que estaba en el tercer piso de cuatro, abrí la puerta y entré de apoco. Busque el interruptor de luz y miré todo mi alrededor, no era una pieza muy grande ni bonita pero cabía yo y mis cosas que era lo importante, a demás de contar con su respectiva cama y baño. Dejé mis cosas en un rincón y me desplomé en la cama, estaba tan agotada que al mismo instante de tirarme en ella, me quedé profundamente dormida y no supe más del mundo hasta el día siguiente.

En la mañana desperté como si un camión gigante hubiera pasado por sobre mi cadáver. Un dolor intenso martirizaba mi pobre cabeza agotada, pero tenía que levantarme, había mucho que hacer y no podía perder tiempo. Empecé por ordenar mis cosas, puse alguna ropa en colgadores y los introduje en el closet, seguí con lo demás en cajones y mis zapatos al lado del mastodonte de madera.

Luego me bañe y vestí rápidamente, era hora de buscar trabajo. Salí a la calle y me interné en el mágico mundo de Las Vegas de día. Después de una hora de dar vueltas, logré dar con el Laboratorio Criminalístico de Las Vegas. Oh, ése hermoso lugar lleno de policías, científicos, muertos y criminales, el lugar en donde siempre quise trabajar. Aun que mi apariencia y carisma no era muy acorde con el de un científico, toda mi vida quise ser uno y así aprovechar de darle un poco de alegría a ese mundo tan fúnebre.

Entré al lugar, todo el mundo estaba ocupado en sus labores, al parecer había ocurrido un accidente automovilístico y habían llegado muchos cadáveres, por lo que había más trabajo que nunca. Aprovechándome del pánico, me acerqué a la recepción y le hablé a la secretaria que buscaba algo afanosamente.

- Disculpe, busco a una persona-

- ¿lo trajeron aquí hace poco?- me respondió sin mirarme y aun buscando…lo que fuera que estuviera buscando.

- No, él esta vivo y debería trabajar aquí. Su nombre es Gil Grissom- le dije recordando el nombre que hace meces atrás me había memorizado.

La joven al escuchar el nombre me miró de inmediato.

- Haberlo dicho antes, creo que está en su oficina, pero ¿puedo saber por que lo buscas?- preguntó con un tono interesado.

- Es por un asunto de trabajo- le respondí con cara angelical.

- Está bien. Si quieres puedes pasar a buscarlo directamente, es la última oficina de este pasillo- dijo apuntando con la mano hacia su derecha -sigue hasta el fondo y luego giras a la izquierda-.

- Muchas gracias- respondí y seguí el camino indicado. Al pasar vi diferentes oficinas, algunas con murallas de vidrio, por lo que pude ver a la gente en plena acción.

Al llegar a la puerta de la oficina que buscaba me quedé parada, estaba nerviosa y me temblaban las manos, al fin me armé de valor y golpeé la puerta.

- Adelante- respondieron desde el interior. Aun temblando abrí la puerta y entre despacio. Un hombre maduro, de cabello un tanto blanco y bastante atractivo me miraba con atención.

- Bbb…buenos días, usted debe ser el Sr. Grissom. Vengo por el trabajo que usted le ofreció a Carlos Bladel por uno de sus alumnos, mi nombre es Victoria Bale- le dije estirando una mano al hombre que me miraba interrogante.



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